sábado, 7 de noviembre de 2009

Espíritu de servicio




Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César.
Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa -celebración a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio.
Como consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechosa de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo.
La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechoso de haber cometido alguna ilicitud, aun cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia.
La mujer del César, como su marido, tiene derecho a ejercer de política y a ocupar cargos públicos, remunerados o no, importantes o insignificantes, carguillos, cargos y cargazos. Según situación y circunstancias, personales, espirituales, sociales y comanditarias. La mujer de nuestro cesar cuatribarrado, el pequeño honorable, ocupa en la actualidad once cargos,”puntualiza la Diputación de Barcelona, que la esposa del president sólo ocupa once cargos” ni uno más ni uno menos, once.
Injustamente el diario ABC había informado que el número de cargos públicos ocupados por esta dama del socialismo cuatribarrado era de catorce. Grave error intencionado del diario madrileño, vocero nacional del españolismo más grosero del Estado español.
Funcionaria de carrera en excedencia es teniente de alcalde y concejal de urbanismo y vivienda en Sanst Just, feudo duro y tradicional del independentismo cuatribarrado pijo, presidenta de dos empresas constructoras municipales,…..etc….etc.
En esencia la mayoría de los cargos están relacionados con el ladrillo y con los servicios municipales como los servicios hidráulicos y tratamiento de residuos. Uno de los cargos estrella es el de consejera general de la Caixa. Fuentes de la diputación de Barcelona aseguran que sólo recibe un sueldo como miembro de este órgano provincial, presidido por el príncipe consorte de la reina Madre del ducado de Santa Coloma de Gramanet, estando previsto que ocupe el puesto vacante de alcalde abandonado recientemente de manera injusta por el gran Bartomeu y así, como Celestino el Mayor, poder compaginar Ayuntamiento y Diputación, cargo este último de remuneración chapada en oro con incrustaciones de diamantes.


Visto lo visto, y lo que aún veremos, pensamos que la regeneración política, tan de moda en estos últimos días, debe tener su base en el ejercicio plural de diferentes cargos simultáneos por una misma persona, las ventajas pueden ser infinitas. Primero y fundamental, en estos tiempos de crisis asesina, el ahorro público que representa, figúrense once sueldos resumidos en uno y modesto, ni el misterio de la Santísima Trinidad, tres personas divinas en una sola. El sentido común nos dice que once cargos, llevados con decoro, elegancia y tronío, son muy pocos para un político honesto. Cincuenta, sería el número idóneo según mi modesto punto de vista. Cuarenta y nueve sueldos de ahorro de una sola tacada.
Otro aspecto importante es el relativo a la corrupción. Si un político honesto ejerce un cargo público con entera y rotunda pulcritud incorrupta, también puede ejercer dos cargos públicos en las mismas condiciones, análogamente podrá hacerlo con tres, y así sucesivamente lo hará con n-cargos, siguiendo el importante principio de la inducción matemática, con la exactitud y precisión que esta ciencia del pensamiento siempre evoca.
Cada cargo público, asociado a un mismo político, representa una inyección de moral para el ciudadano de a pie, le incita inconscientemente a cumplir de manera radical con sus deberes fiscales, mucho más que esa propaganda ñoña que se traga en cada campaña de la Agencia Tributaria. Cada gramo de pluricargo ajeno y partidista actúa sobre el subconsciente colectivo induciendo unas pequeñas corrientes neuronales que se acumulan en las profundidades del hipocampo como energía vital reutilizable en situaciones electorales cercanas.
Otra razón importante a favor del multicargo político entronca directamente con el centro geométrico del concepto de corrupción. Si un político, con un sólo cargo, es corrupto y se aprovecha del cargo extrayendo y succionando del mismo con el mayor rendimiento posible, cabe pensar que con (n) cargos a su entera disposición no deberá exprimirlos tanto como sería el caso de (n) políticos diferentes cada uno con cargo único. Me explico, el rendimiento de la corrupción por unidad de cargo y unidad de político siempre será mayor en una correspondencia uno a uno. Cuando un político corrupto tiene, por ejemplo, cincuenta cargos bajo su amparo, con tal de dar un pequeño mordisco (mordida dicen los mexicanos) a cada uno de los cargos ya cumple el cupo de corrupción que habitualmente tolera el sistema. Y, así, con esta metodología, simple pero efectiva, todos saldremos ganando principal mente el héroe o la heroína protagonista de la corrupción.
El príncipe consorte de la Reina Madre del gran ducado de Santa Coloma, como otros príncipes consortes, es de profesión aviador, entiéndase individuo que realiza la acción de aviar en el hogar conyugal, disponer arreglar o componer siguiendo el arte supremo del bien hacer domestico. Estos aviadores siempre están en disposición de sacrificarse por el bien de la causa y capricho de su regia esposa. No existe sacrificio que no estén dispuestos a realizar si con ello el poder real aumenta en proporción directa al sacrificio realizado. Ser presidente de una importante Diputación y al mismo tiempo alcalde de la capital del reino, junto con otros cargos menores, no está al alcance de cualquiera.


Volviendo a la señora esposa de nuestro cesar cuatribarrado, el pequeño honorable, hay que reconocer que tanto cargo público sin cobrar un euro, cobrando sólo en uno de los once, seguramente el peor remunerado, requiere un grado de sacrificio de dimensiones infrahumanas. Además cada cargo ejercido sin cobrar lleva asociado un gasto adicional, aparte del trabajo, y la insatisfacción de sentirse poco valorado por el entorno mediático y social donde se ejerce. También el sufrimiento moral de observar que no se puede dar todo lo que uno quisiera en beneficio de la sociedad y la clase trabajadora a la que, por definición se pertenece. Aguantando incomodidades económicas, viviendo en un piso modestísimo de ochenta metros cuadrados, en un barrio obrero, llevando a estudiar a los hijos a un colegio público…..etc…..etc. Todo ello por el bien del socialismo nacional y viceversa, todo por la patria cuatribarrada.
Hay que reconocer que en estas cuestiones de cargos ejercidos por conyugues de mandatarios políticos, El Gran Honorable fue mucho más cuidadoso que el actual cesar. Su santa esposa, jamás ostentó cargo público alguno, ella actuaba en la sombra, a la sombra del Gran Honorable, hizo honradamente una considerable fortuna económica, con su industria de jardinería y proyectos municipales varios.



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