lunes, 13 de abril de 2009

En la salud y en la enfermedad

En la salud y en la enfermedad.
La señora Núria Cuxat i Ainaud ha escrito una carta a la Vanguardia con fecha 6-4-2009 firmada como “Infermera de la comissió per a la Normalització del Català en l`ambit de la Infermeria” la cual reproducimos a continuación:
“El català i la salut”
He llegit amb molta preocupacio la noticia d`una manifestació de metges i d`infermeres per entendre que el Govern de les Illes Balears endureix el decret sobre l`obligatorietad de l`ús de la llengua catalana. Les infermeres sabem que tenir cura inclou aquelles accions que garanteixen la satisfacció de les necessitats indispensables per a la vida, però també les que permeten vincular-s`hi, com comunicar-se, gaudir de les pròpies realitzacions o adequar desitjos i expectatives a la realitat que ens toca viure.
Cuidar ja no es concep sense la compresió de la situació tal com l`altre la percep, la viu i l`expressa. Per això costa d`entendre que el coneixement de la llengua propia de la comunitat que s`atén no estigui dins les primeres prioritats dels professionals de la salut.

Entendre l`expressió més íntima, més personal, més singular de la persona que atenem ens és imprescindible. Cal facilitar que expressions com les de dolor, patiment, sol.licitud d`ajuda, fins i tot de mort,es facin en un entorn de llengua propia.
El dret a la manifestació és un dret individual indiscutible i legítim a l`hora de defensar els nostres interessos. Pero també és un dret que s`exerceix col.lectivament i que, quan es fa en qualitat de professionals, ha de pretendre millorar l`atenció que oferim. Ès per això que potser hauríem de sortir al carrer per exigir a les administracions de Salut que posin tots els mitjans necessaris que ens permetin aconseguir el major nivell de compresió i d`ús parlat de la llengua pròpia de les persones que servim.


Traduzco:
El catalán y la salud
He leído con mucha preocupación la noticia de una manifestación de médicos y de enfermeras por entender que el Gobierno de las Islas Baleares endurece el decreto sobre la obligatoriedad del uso de la lengua catalana. Las enfermeras sabemos que curar incluye aquellas acciones que garanticen las satisfacciones de las necesidades indispensables para la vida, pero también las que permiten vincularlas, como comunicarse, disfrutar de las propias realizaciones o adecuar deseos y expectativas a la realidad que nos toca vivir.
Cuidar ya no se concibe sin la comprensión de la situación tal como la otra persona la percibe, la vive y la expresa. Por ello cuesta de entender que el conocimiento de la lengua propia de la comunidad que se atiende no esté dentro de las prioridades de los profesionales de la salud. Entender la expresión más intima, más personal, más singular de la persona que atendemos nos resulta imprescindible. Hay que facilitar que expresiones como las del dolor, padecimiento, solicitud de ayuda, y hasta la muerte, se hagan en un entorno de lengua propia.
El derecho a la manifestación es un derecho individual indiscutible y legítimo a la hora de defender nuestros intereses. Pero también es un derecho que se ejerce colectivamente y que, cuando se hace en calidad de profesionales, ha de pretender mejorar la atención que ofrecemos. Es por eso que quizás deberíamos de salir a la calle para exigir a las administraciones de Salud que pongan todos los medios necesarios que nos permitan conseguir el mayor nivel de comprensión y de uso hablado de la lengua propia de las personas que servimos.


La señora enfermera se refiere, sin lugar a dudas, a la situación en las Baleares y reclama, con razón, la implantación completa del modelo catalán en el sistema de salud balear. Aquí, en casa nostra, el asunto ya hace tiempo que está suficientemente bien resuelto: Toda comunicación hablada y escrita con el enfermo se hace en catalán, folletos informativos o divulgativos sobre salud y enfermedad, historiales clínicos incluidos los antiguos…etc.etc. Y es que, para el Servei Català de la salut de la Generalitat lo primero es velar por el bienestar general de todos los catalanes, incluidas las personas mayores, procedentes de otros lugares del Estado español. Este segmento de la población, mayores de 60 años de origen externo, se muestra particularmente agradecido dada la facilidad con que habitualmente se desenvuelven en la nostra llengua. Un caso interesante es el de mi vecino Manuel, natural de Mérida, el hombre hace pocos meses que enviudó y desde entonces, visita con cierta frecuencia el cementerio municipal, aún no se hace a la idea de que se ha quedado solo. Hace unos días me habló sobre el comunicado que el concejal de sanidad del Ayuntamiento había puesto en el tablón de anuncios del Campo Santo referido a un mosquito que había picado a un tigre y que el animal, el más voluminoso, se encontraba en estado grave. Me remarcó, con insistencia, que el escrito estaba en catalán y que su vista a veces le jugaba malas pasadas, por lo que, no estaba muy seguro de lo que había leído. (El mosquito tigre, Aedes albopictus, de origen americano, se expande con fuerza por Cataluña particularmente por el Baix Llobregat y no es raro encontrarlo en los cementerios atraídos por las flores y el agua de los recipientes que las contienen).


El alcalde de Calviá en carta abierta a Rajoy le reclama un cambio del partido popular en Baleares, y entre otros comentarios dice: “La tremenda irrupción de lo que hoy se denomina fascismo catalanista y que ha conseguido que Baleares sea en la actualidad una autonomía monolingüe que ha expulsado el castellano del uso oficial-no ha precisado crear un marco jurídico nuevo, sino que se ha limitado a utilizar el marco jurídico que irresponsablemente creó el PP balear”. Mientras el gobierno socio-nacionalista de Baleares depura la clase médica con la imposición del catalán.
El pulpo fascistoide cuatribarrado se extiende utilizando el idioma y la cultura como coartadas sentimentales de fácil enganche. No hay colectivo profesional, cultural, económico, religioso, deportivo…..o de cualquier otra naturaleza en el oasis y sus aledaños que no esté controlado por la Comissió per a la Normalització correspondiente. Un servidor pertenece a “la Comissió per a la Normalització del Catalá en el ámbito de los onanistas anónimos en sus horas de soledad y relajo” una entidad de grandioso porvenir. Esta militancia fanática, hace que muchas personas tolerantes y pacientes empiecen a estar cansadas de ese acoso, sutil y educado en muchas ocasiones, persistente y continuo como gota de agua permanente que cae en un área limitada, capaz de horadar el granito de mayor pureza, y no hablemos de la caliza, de base de carbonato cálcico, que la disuelve y asimila en poquísimo tiempo, dejando en contadas ocasiones estalagmitas y estalactitas.


“Curarse incluye todas aquellas acciones que garantizan las necesidades indispensables para vivir.” En efecto, tanto es así, que en mi relación indirecta con el sistema sanitario y médico en particular, he podido observar que diferentes pacientes atendidos en castellano, prácticamente dados por muertos, según cuenta uno de ellos había contemplado “el más allá” una luz inmensa acompañada de canticos gregorianos. Cuando el médico interno residente (MIR) que le atendía, natural de Logroño, fue cambiado por otro nacido en la Garrotxa y este empezó a recitarle la “Balada de Mallorca” en el catalán culto de Jacint Verdaguer: “A la vora-vora del mar on vigila…..” por la cuarta estrofa el paciente empezó a reaccionar y a recuperarse casi milagrosamente. Este caso no es único, ni mucho menos, otro aún más evidente, con nombre y apellidos, es el de la señora Assunpció Buscapina i Allmirall, después de recibir los Santos Oleos y de que los familiares encargaran un bonito ataúd, mientras discutían acaloradamente, en la sala contigua, sobre el reparto de la herencia, la enfermera jefe perteneciente a la Comissió per a la Normalizació del Català, le leia en voz alta el cant primer (L`incendi dels Pirineus) del mismo autor de L`a Atlantida, la señora Assunpció volvía a la vida. De tal suerte que poco tiempo después se reintegraba a la vida ordinaria. Fundando una nueva familia, a los 95 años, y desheredando de manera fulminante a los originarios e innobles familiares.


Quisiera aprovechar este espacio, para describir el caso de mi tío Ernesto. En una reciente visita a Barcelona, después de una discreta salida nocturna junto con unos amigos, empezó a encontrarse mal. Notó dolor en uno de los brazos y una ligera dificultad para andar en la pierna del mismo lado, un cierto grado de parálisis unilateral. Mi tío Ernesto es médico y se auto diagnosticó rápidamente como paciente que estaba sufriendo un ictus cerebral. Inmediatamente se trasladó al servicio de urgencias de uno de los numerosos hospitales de Barcelona. Durante el trayecto al hospital fue explicando a los amigos que le acompañaron las características del ictus cerebral: Los especialistas conocen con el término ictus al infarto cerebral, a la hemorragia subaracnoídea y a la hemorragia intracerebral. El ictus cerebral constituye la segunda causa de mortalidad en España (primera en las mujeres, probablemente porque viven más años que los varones en general). Tradicionalmente se le ha conocido como derrame cerebral, trombosis o embolia, apoplejía, con orígenes por falta de riego sanguíneo en alguna parte del cerebro (isquemia) o rotura de un vaso sanguíneo produciéndose hemorragia interna. Los accidentes cerebro vasculares o ictus son causados por un trastorno de la circulación cerebral que ocasionan una alteración transitoria o definitiva del funcionamiento de una o de varias partes del encéfalo. Si la lesión aparece en el lado derecho del cerebro los síntomas aparecerán en el lado izquierdo del cuerpo. Los efectos pueden ser leves, pasajeros o permanentes, los factores que determinan la gravedad de un accidente cerebro vascular y sus secuelas dependen de la zona afectada, la extensión de la parte isquémica o infartada, la rapidez con la que se logra restablecer el riego sanguíneo en la zona lesionada, la respuesta de las zonas intactas del cerebro para suplir o compensar funciones…etc.


La clasificación de los ictus es amplia, existen algunas escalas internacionales para definirlos atendiendo a una serie de parámetros sintomatológicos y de análisis indirecto como la escala de Glasgow. Son factores de riesgo el tabaquismo, los niveles altos de colesterol y fundamentalmente la hipertensión arterial. Mi tío instruía a sus amigos mientras daba las últimas caladas al enésimo cigarrillo del día. Ernesto, mi tío carnal, es hipertenso, toma café con asiduidad y, a veces después de las comidas, disfruta de un carajillo de ron o coñac depende del postre del día y del trabajo que debe desarrollar, el carajillo produce un estado de concentración superior en 40% al café solo.
Llegados al hospital fue atendido con prontitud y eficacia, gracias a que el padre de uno de los amigos de mi tío Ernesto trabaja de médico en dicho hospital desde hace bastantes años. (La masificación, el crecimiento desmesurado del número de pacientes debido fundamentalmente a la emigración incontrolada de los últimos años y la falta de previsión del gobierno zapateril junto con la mala administración de los recursos del Estado por la autonomía catalana hacen el resto. Si nos comparamos en el tema de la sanidad pública por ejemplo con Alemania somos un país tercermundista. Hace pocos días acompañé a un familiar a un hospital público de Berlín, un caso de urgencias, la atención recibida, las instalaciones y el tiempo de respuesta nada que ver con las 24 horas que puede uno pasarse en Bellvitche antes de que se ocupen de él. A todo esto fue atendido con la tarjeta sanitaria europea como desplazado).


A pesar de que tío Ernesto fue clasificado como enfermo de ictus leve pasaron tres días sin que mejorara apreciablemente, más bien lo contrario, después de ser sometido al protocolo estándar correspondiente, alguien del equipo médico sugirió que podía ser que estuvieran ante un caso de lengua propia, mi tío conoce varias lenguas entre ellas algunas autonómicas, por lo que lo más conveniente sería someterle a tratamiento de la nostra, bálsamo de Fierabrás ante casos de duda. Fue llevado a una amplia sala donde se escuchaba a volumen suave a Lluís Llach cantando l`estaca:
L`avi Siset em parlava
de bon matí al portal,
mentre el sol esperàvem
i els carros vèiem pasar.
……………………….
……………………….
Si estirem tots ella caurá
i molt de temps no pot durar,
segur que tomba,tomba,tomba,
ben cordada deu ser ja.

Horas después apareció la enfermera encargada y le recitó varios versos de Salvador Espriu entre ellos el poema “danza de la muerte “(por gentileza al foro reproducimos la versión castellana).
Por el diverso azar
de nuestro tiempo, la lluvia
sutil ha de juntarnos.
En la noche que escucha
arderán lentos cirios,
cera rebelde, ejército
desazonado por el lejano
orden de las serenas
patrias de luz, de los nobles
portadores del silencio.
Este tratamiento se repitió durante tres días y tres noches. Durante los cuales se intercalaban canciones de Raimon y poemas de otros autores catalanes, y como remate final la enfermera le leyó, de un tirón, los cinco mejores discursos del Gran Honorable. Al cuarto día mi tío se despertó como nuevo. Al parecer los cuatribarrados entienden el ictus como “acento rítmico del verso” y de momento les está dando un buen resultado.


Ernesto quedo bastante sorprendido con esta nueva técnica médica, basada en el patriotismo lingüístico y cultural cuatribarrado. Él es un hombre de amplia cultura, médico de profesión, posee varios títulos universitarios, conoce la medicina antigua y la causa de todas las dolencias, ya sea el calor o el frio, la humedad o la secura, y sabe como ellas se engendran y en virtud de que humor. Conoce muy bien al viejo Esculapio, y a Dioscórides, y a Rufo, y al antiguo Hipócrates, y a Hali, y a Galeno, y a Serapión, Rasis y Avicena, sí que también a Constantino, Damasceno, Averroes, Gastideno, Gilbertino y Bernardo.
Parece ser que los cutribarrados , según mi tío, fundan su ciencia en el conocimiento de los astros, parecidamente a otras ideologías afines del primer tercio del siglo XX.

La señora Núria habla en su carta de “morir en lengua propia”.Morirse en general, salvo algún caso excepcional, no debe ser bueno, casi nadie se quiere morir ni siquiera los que ya tienen asegurado un puesto de honor en la otra vida. Sin embargo, morirse en lengua propia debe ser la releche, luces cuatribarradas por doquier, canticos montserratinos de bienvenida, aleluyas (¡al.leluia! ¡al.leluia!) Flores y violas, música de Pau Casals, angelitos con espardenyas, senyeras al viento y los grandes padres de la patria difuntos, sonriéndonos desde su poltrona celestial, junto a numerosos obispos, algún arzobispo e incontables curas frailes y monjas de ideología nacionalista cuatribarrada (Carrera no es una excepción). Las pocas luces políticas de algunos nacionalistas cuatribarrados y el mucho aprovechamiento de otros espabilados de la misma cuerda, chupadores de la teta patriótica, hace que la lengua y la cultura catalana estén tan manoseadas, y tan ligadas al patriotismo cuatribarrado que pueden definirse sin error posible, un patriotismo literario, cultural, filológico…..etc. Las fiebres románticas conducen a mecanismos de exaltación nacional que a la larga, los seguidores de las mismas, cometen un error de bulto al convertir la lengua y la cultura en escudos de choque político. En la hipótesis improbable de que algún día consiguieran la independencia, los escudos quedarían tan maltrechos que serían inservibles. Un caso concreto es el de Irlanda y el idioma irlandés o gaélico